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    Estados Unidos bombardea instalaciones nucleares en Irán: escalada sin precedentes en Medio Oriente

    Ataques de EE.UU. a Irán sacuden Medio Oriente y el orden internacional

    En una acción militar coordinada que ha conmocionado al panorama internacional, Estados Unidos llevó a cabo, entre el 21 y 22 de junio de 2025, tres bombardeos simultáneos contra instalaciones nucleares clave en Irán: Fordow, Natanz e Isfahán. La operación, bautizada informalmente por medios estadounidenses como “Midnight Hammer”, fue ejecutada con bombarderos B‑2 Spirit y misiles Tomahawk lanzados desde el Golfo Pérsico. Se trató del primer uso en combate de la bomba GBU-57 “Massive Ordnance Penetrator” (MOP), diseñada para destruir infraestructuras profundamente reforzadas.

    El presidente Donald Trump no tardó en calificar la operación como un “éxito espectacular”, argumentando que con ello se habría neutralizado la capacidad de enriquecimiento de uranio del régimen iraní. “Irán debe saber que tenemos la voluntad y la capacidad de actuar”, declaró desde Washington, al tiempo que aseguró que la acción fue “quirúrgica” y que no hubo víctimas civiles ni militares. El Pentágono respaldó esta afirmación y destacó que no se liberó radiación tras los impactos, algo que fue luego confirmado —aunque con cautela— por observadores de la Agencia Internacional de Energía Atómica.


    Una respuesta a la sombra del conflicto con Israel

    El ataque estadounidense no se dio en un vacío estratégico. Apenas una semana antes, Israel había realizado una ofensiva aérea sobre instalaciones balísticas iraníes, utilizando drones y cazas de largo alcance. Aunque Tel Aviv no lo confirmó oficialmente, fuentes militares revelaron que ese ataque fue posible gracias a inteligencia compartida por Estados Unidos. Así, los bombardeos recientes pueden leerse como una continuación directa del eje Washington-Tel Aviv contra el programa militar iraní.

    Por su parte, Irán condenó enérgicamente la ofensiva estadounidense, calificándola como una agresión unilateral y una violación del derecho internacional. En un discurso transmitido por cadena nacional, el presidente iraní Mohsen Rezaei acusó a Washington de actuar con “impunidad imperial” y advirtió que “todas las opciones están sobre la mesa”. En el Parlamento iraní, se votó una moción para cerrar el Estrecho de Ormuz, una vía por donde transita casi el 20 % del petróleo mundial, lo que de inmediato disparó los precios internacionales del crudo.


    Reacciones internacionales: entre la alarma y el cálculo geopolítico

    La comunidad internacional reaccionó con una mezcla de alarma y cautela. El secretario general de la ONU, António Guterres, llamó a la “contención urgente” y al “retorno a la diplomacia”, mientras que la Unión Europea lamentó que las negociaciones nucleares con Irán —ya estancadas— podrían quedar definitivamente enterradas. China y Rusia condenaron abiertamente los ataques, al igual que Turquía, mientras que el Reino Unido respaldó a su aliado estadounidense argumentando que “toda nación tiene derecho a defenderse frente a amenazas nucleares”.

    En América Latina, países como México, Brasil y Argentina llamaron a consultas diplomáticas, mientras que Venezuela y Bolivia expresaron su apoyo a Irán. India, potencia emergente con vínculos tanto con EE.UU. como con Irán, pidió una investigación internacional independiente sobre los hechos.


    Riesgos estratégicos: ¿una guerra en puertas?

    Más allá de la contundencia militar del ataque, los analistas se dividen sobre su eficacia estratégica. Algunos sostienen que los daños materiales en Fordow y Natanz podrían haber retrasado el programa nuclear iraní por al menos cinco años. Otros, sin embargo, advierten que Irán podría responder de forma asimétrica, recurriendo a sus aliados regionales como Hezbolá en Líbano o los hutíes en Yemen, generando un conflicto de baja intensidad pero de largo alcance.

    El cierre del Estrecho de Ormuz, aunque aún no es oficial, sería una de las medidas más drásticas que Irán podría tomar. Su sola amenaza ya ha puesto nerviosos a los mercados globales y podría forzar una respuesta naval de Estados Unidos y sus aliados. En este contexto, la escalada no solo podría tener consecuencias devastadoras para Medio Oriente, sino que pondría en entredicho la estabilidad energética global y la seguridad internacional en su conjunto.


    Conclusión: diplomacia al borde del abismo

    Los ataques realizados por Estados Unidos marcan un antes y un después en el conflicto con Irán. Se trata de la mayor ofensiva militar directa entre ambas naciones en décadas, y aunque Washington insiste en que no busca una guerra abierta, los hechos sobre el terreno podrían desencadenar precisamente eso. La ventana para la diplomacia se estrecha rápidamente, mientras la región observa con tensión cada nuevo movimiento.

    En medio de esta creciente polarización, la pregunta que flota en el aire es si este ataque disuadirá a Irán o, por el contrario, encenderá la mecha de un conflicto de consecuencias imprevisibles.


    Fuentes

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