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    Iglesia advierte presencia de delincuencia organizada en la frontera SLP-Zacatecas

    Zacatecas en crisis


    Iglesia advierte presencia de delincuencia organizada en la frontera SLP-Zacatecas

    La Iglesia Católica en San Luis Potosí ha encendido las alarmas al reconocer públicamente la creciente presencia del crimen organizado en la frontera con Zacatecas. De acuerdo con declaraciones del vocero arquidiocesano Tomás Cruz Perales, comunidades como Santo Domingo y Villa de Ramos han sido escenario de desplazamientos forzados, secuestros y asesinatos, particularmente de jóvenes. La situación refleja una crisis de seguridad que ya no puede ignorarse.

    Contexto geográfico y criminal

    Geografía fronteriza: territorio vulnerable

    La región que colinda entre San Luis Potosí y Zacatecas es una zona rural, extensa y con escasa vigilancia. Su localización estratégica la convierte en corredor de paso para organizaciones criminales. Los caminos rurales y la débil presencia institucional hacen que comunidades enteras queden expuestas al control de grupos armados.

    ¿Quiénes operan en la zona?

    La disputa por el territorio involucra principalmente al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y al Cártel de Sinaloa. Zacatecas se ha convertido en campo de batalla entre estas organizaciones y su presencia ha comenzado a permear hacia el sur de San Luis Potosí, especialmente en municipios como Santo Domingo, Villa de Ramos y Salinas. Algunos informes locales también mencionan la existencia de células regionales con alianzas cambiantes.

    Evidencias y testimonios

    La voz de la Iglesia

    El vocero Tomás Cruz Perales, en declaraciones recogidas por El Universal, aseguró que la violencia ha obligado a muchas familias a abandonar sus hogares. “Es una realidad que está presente”, dijo. La Iglesia ha recibido testimonios de fieles que han perdido a familiares o han tenido que huir por amenazas del crimen organizado.

    Municipios reportan desplazamiento de familias

    De acuerdo con Infobae, al menos 15 familias han sido desplazadas recientemente de comunidades rurales potosinas debido a la inseguridad. Algunas se han refugiado en cabeceras municipales o incluso en otros estados. Las autoridades municipales han documentado denuncias por desapariciones, extorsiones y asesinatos que se repiten con frecuencia preocupante.

    Impacto social

    Secuestros, asesinatos y miedo

    Uno de los puntos más sensibles es la violencia dirigida a jóvenes. Cruz Perales indicó que varios han sido secuestrados y asesinados, generando una atmósfera de terror e incertidumbre. Muchas familias ya no permiten que sus hijos salgan de casa, incluso para actividades básicas como la escuela o el trabajo. Además de la marginación social y la falta de oportunidades hacen que estas comunidades sean particularmente vulnerables. En ausencia de empleo, educación y servicios básicos, el crimen encuentra terreno fértil para captar, controlar y someter. Los cárteles no solo ejercen violencia directa, sino que también suplantan funciones del Estado, imponiendo reglas y castigos. 

    Respuesta institucional y eclesiástica

    ¿Qué hace el gobierno?

    La Guardia Civil Estatal ha intensificado patrullajes en algunas zonas de riesgo, pero estos esfuerzos han sido intermitentes. Autoridades locales denuncian que la coordinación con fuerzas federales es débil, y que muchas veces no hay presencia sostenida en los territorios más afectados. Más allá de la denuncia, la Iglesia ha pedido a la población “no acostumbrarse” a la violencia. La normalización del crimen, advierten, es una de las formas más peligrosas de descomposición social. Desde los púlpitos se alienta a la comunidad a organizarse, denunciar y mantener la esperanza, aunque la realidad muchas veces supere los discursos.

    Perspectivas y medidas urgentes

    Los expertos coinciden en que la solución pasa por una vigilancia permanente, mejor coordinación entre SLP y Zacatecas, y una política integral de seguridad. Esto incluye fortalecer el acceso a la justicia, atender las causas sociales de la violencia y recuperar el territorio desde lo comunitario.

    La Iglesia ha comenzado a formar redes de apoyo para desplazados, ha ofrecido orientación a víctimas y fomenta el tejido comunitario mediante talleres y misas especiales. Aunque no tiene poder legal, su voz sigue siendo una de las más respetadas en muchas zonas rurales.

    Conclusión: no más silencio

    La violencia en la frontera de San Luis Potosí con Zacatecas ya no puede ser ignorada. La denuncia de la Iglesia refleja una realidad dolorosa y persistente. Es tiempo de que sociedad civil, autoridades y medios pongan atención y actúen en conjunto. No se puede normalizar el miedo ni invisibilizar a las víctimas.

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